¡¡¡Bienvenidos!!!

Gracias por tomarse la molestia de comentar. Un saludo a todos.

lunes, 25 de junio de 2007

Sueños II

¿Qué rápido escribí, no? jajajajajaj. Anyway... Castillos en el aire. Bueno, pues me di cuenta de que ya no eres más mi castillo, sino que eres alguien que forma parte de mi realidad, aunque sea como un recuerdo. Aún así, te tengo muy presente y te quiero decir que te quiero en verdad. Es un gustazo que formes parte de mi bagaje existencial. Mil suerte en todo lo que hagas y sabes que te lo digo con el corazón en la mano. Si yo quiero a alguien a ese alguien lo quiero bien, sin orgullos estúpidos ni venganzas idiotas: que te vaya hyper bien en todo y nos seguiremos encontrando, aunque ya no sea para completar una ilusión.

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

domingo, 24 de junio de 2007

Sueños

¿Tenerlos? Por supuesto que es válido. Pero, ¿qué tan buenos son?

Tener un sueño puede ser bueno, pero también es un arma de doble filo. TE puede llevar a aferrarte a deseos y recuerdos, evitando así que construyas tu futuro.

Todos somos susceptibles a caer en esta trampa... Yo creo que caí pero no me arrepiento. ¿Doloroso? Por supuesto, pues con los sueños construyes castillos en el aire, que cuando ves que no concuerdan con la realidad se derrumban. El problema es que esos castillos están muchísimas veces construidos con tu integridad emocional, tu felicidad, tus anhelos.... y cuando se caen todo eso también.

Te extrañé, se que te amo. Todavía no quiero derrumbar mis castillos ni quemar mis barcos, pero no se si de verdad valga la pena mantenerlos en pie. ¿Miedo? No creo. Yo lo llamaría autoprotección. Pase lo que pase nunca te voy a olvidar. Tu eres mi castillo más grande y por más que quiera nunca te derrumbarás por completo.

domingo, 29 de abril de 2007

Nosotros...

Que tranquilo día, aunque esta tranquilidad llegue a angustiarme. Tengo como una inercia por el trabajo. Últimamente no puedo estar tranquilo porque siempre siento que tengo algo que hacer, y es que si me "tranquilizo" siento que voy a fallar en "aquello" que tenía que hacer (aunque realmente no exista ese algo). Jaja. Es un estado raro. Pero bueno, ahorita realmente no tengo nada que hacer, salvo estudiar un poco para el examen de Derecho Romano II que tengo hasta el jueves...

Por otro lado hoy está nublado, sin lluvia por el momento. Este tipo de días me provoca un sentimiento raro. Estar en mi casa, sin nada determinado que hacer. El estar en unos comodos pants, con el olor a comida por toda la casa, el vapor que sale de la cocina por el hervor del agua, las ventanas empañadas, un cigarro, una coca, un quesito con un buen pan de hierbas de olor... "Nosotros que nos queremos tanto debemos separarnos, no me preguntes más..." Melancolía. Nostalgia. El pasado, el presente. Estas nubes, grises, plomizas. Luz pesada, filtrada, como de tristeza. Un no saber que hacer y un estar haciendo algo, cualquier cosa. En estos días todo da igual. El tiempo se paraliza, no hay medición, solo un interminable repique de un segundero sin sentido. Detenimiento. Inmovilidad. ¿Dinamismo? También, ya que este tipo de días son los ideales para juntar el pasado con el presente. La inmovilidad de nuestro presente es perfecta, estática... "Nosotros que nos queremos tanto..." Con este día como está suena tan presente... pero ni siquiera presente. Suena igual de estática. Un sonido quieto, detenido en el espacio, sin tiempo alguno. Eso es el reflejo de lo que siento. Como si todos los momentos de mi vida estuvieran presentes en este momento. Todas mis etapas, todos mis tiempos, todos mis sentimientos. Y a la vez no están ahí, pues pertenecen al pasado. ¿Estoy yo aquí realmente? No se. Se que estoy sentado en el comedor, escribiendo, que yo estoy escribiendo. "Cogito ergo sum." Es la única razón por la que creo que en este momento existo. Todo pasa a mi alrededor con inusual sutileza, silencioso todo... la música suena y no suena. Los olores vienen, están... y no están. Mis pensamientos paralizados y a la vez engarzándose con una libertad impresionante, en un espacio sin límites, sin tiempo. De nuevo, perfecta sincronización presente-pasado. El Sol no se ve, está tras una cortina de tedio... no vemos su movimiento, no somos conscientes, perdemos conciencia, está detenida, no hay acción trascendente. ¿No? ¿Qué hay? No hay. Mi acción no tiene acción. Todo es lo mismo. Música, comida, olor, cigarro, vapor, nubes, tristeza, tedio, presente, pasado, melancolía, nostalgia, parálisis, detenimiento... Todo esto mezclado en un momento indeterminado, un momento que no es momento, un momento enorme y a la vez ningún momento. Mis potencias se potencian. Siento que podría estar haciendo cualquier otra cosa, cualquier cosa, todo. A la vez no me muevo, no hay tiempo y no tengo limites. ¿Por qué no me muevo? Porque no quiero. Contradicción, sólo yo la entiendo. Quiero, voluntad, conciencia. ¿No que no había? No se, en verdad no se. No pienso. Sólamente siento. ¿Y mi voluntad? ¿Y mis actos? Aquí esta todo, en mi espacio que hoy dejó de ser espacio y que volverá a ser espacio pero no ahora.

Suena el teléfono. Perfecta concentración rota. Perfecta sincronización de todo y de nada, destrozada. Adiós al sentimiento. ¡Bienvenido a la realidad! Demonios, que tristeza. Ya tengo algo que hacer. ¿Qué? No les diré, es algo demasiado doméstico para resultar interesante. Me tengo que parar de la silla. Actúo. Mi difuminación espacial se concreta de nuevo. Mesa, sillas, jarrón, trinchador, tapete, escaleras, alfombra. ¿Melancolía? Sigue ahí, pero ya la se, la tiento, la asimilo. Me siento de nuevo, prendo un cigarro. ¿Recupar lo perdido? No se puede. Ya no hay paralisis temporal. Vuelve a transcurrir todo, con desesperante pesadez. Las nubes igual de implacables. Un poco de lluvia. Se rompió la magia de la tristeza meteorológica. Ahora las nubes lloran. ¿Para qué? ¿Qué acaso no estábamos lo suficientemente a gusto como estábamos? Maldita llovizna, por más mínima que seas rompiste el encanto. Imprudente. Desconsiderada. Egoísta. Realmente, ¿para qué me haces ir a meter la ropa, siendo aquella una tarea tan doméstica como para describirla aquí?

viernes, 20 de abril de 2007

Hello there!!!!

Como estan gente! Ya se, ya se... "por qué ya no escribes en tu blog????" ps porq me han pasado muchas cosas, entre ellas que corté con mi novia. La neta estuve hyper triste, no tnen idea cuanto, porque despues de construir ilusiones y q se te caigan, ps es algo muy duro, no? Bueno, ese es el chiste. Les mando un abrazo gente!!!!!!!!

Por cierto, hay una persona a la que amo, y llevo amando por mucho tiempo pero no me había dado cuenta de cuanto, jajajaj. Bueno gente, no quieran saber qn es porq no les voy a decir. It's my own personal secret! jajaja. se cuidan .bye!!!!

lunes, 12 de marzo de 2007

Coraza

Por más problemas que hayamos tenido en nuestras vidas... por más fuertes que hayan sido... por más que nos hayan lastimado... no podemos convertirnos en fortalezas inexpugnables para los demás. No todo el mundo es malo. Hay más bien que mal, y nuestra misión como seres en parte divinos y en parte sociales (humanos) es sabes reconocer el bien en la gente y saber aceptar a aquella persona que se nos acerque con el fin de hacernos felices, de transmitirnos su bondad. Gracias a quien lo hace porque se que muchas veces yo también me pongo una coraza dura de atravesar... gracias a los que lo han sabido hacer. Obligación es para quien teme hacerlo abrir una ventana a través de la cual los seres amados podamos disfrutar de la compañía de su persona en los castillo de su morada interior.

El miedo y la inseguridad

Todo empezó el pasado dos de marzo, el día en que cumplía un mes con mi amadísima novia. Para celebrar fuimos a un restaurante de sushi, de esos que tienen la barrita que se mueve con los platillos para que de ahí escojas. Bueno, el chiste del asunto es que entre el alga, el arroz y la salsa de soya, mi novia y yo empezamos a discutir un tema bastante interesante… y que me dejó pensando mucho: el miedo.

Primero, ¿qué es el miedo? ¿A qué le podemos tener miedo? El miedo, para mí, es una situación de desconfianza. Y desconfianza no sólo en otras personas o situaciones externas, sino también la desconfianza que podemos tener hacia nosotros mismos. Desconfianza a nuestras capacidades, a nuestros dones, a nuestras cualidades… desconfianza a nuestra dignidad, desconfianza a nuestro ser.

Ahora bien, también podemos preguntarnos: ¿qué es la desconfianza? La desconfianza es el creer/saber que no podemos frente a una situación que se nos presenta, amenazadora. Y así, ligando ideas, podemos decir que el miedo empieza por el no poder controlar situaciones EXTERNAS. Y al no poder hacerlo, nos entra un sentimiento de repele hacia dicha circunstancia, lo cual nos hace evitarla en un futuro, a toda costa.

El problema viene cuando tendemos a generalizar el asunto. Realmente, el no poderle haber hecho frente a esa situación… ¿proviene de nuestras naturales incapacidades o de la naturaleza misma del hecho? Esta diferencia es sumamente importante, porque al distinguir la naturaleza del conflicto podremos ver a quien atribuirle la culpa del miedo.

Así es como yo veo el problema: no le podemos hacer frente a un asunto; luego, nos provoca miedo volverlo a enfrentar; el miedo es la desconfianza; esa desconfianza empieza hacia el mismo hecho (que se nos presenta como un terrible monstruo); después, esa desconfianza se vuelve repudio hacia la situación; por último, ese repudio se transforma en un sufrimiento constante.

Quisiera retomar una frase que emplea el excelentísimo maestro Yoda para así poder seguir con mi explicación. “Fear leads to anger, anger leads to hate, hate…leads to suffering.” Con este preámbulo podré expresar mi concepción sobre la doble dimensión del miedo.

Esta triada (miedo, odio, sufrimiento) no es sólo en cuanto a los hechos. Lo terrible del caso es que también se nos puede aplicar a nosotros. El tenerle aversión a una situación que nos provocó miedo acaba mellando también nuestra personalidad. Al sentirnos incapaces de enfrentar un problema por el miedo que nos causa, empezamos a sentir miedo hacia nosotros mismos; miedo entendido como desconfianza. Y como todo, esto no es un proceso inmediato, sino que es paulatino y la mayoría de las veces (hasta que ya es muy tarde) imperceptible.



Esta desconfianza se torna en una profunda inseguridad. ¿Por qué? Porque nos acabamos echando inconscientemente la culpa del problema, no porque nosotros seamos la causa (a veces sí), sino porque no fuimos lo suficientemente “buenos” como para resolverlo. Así, el miedo/odio/sufrimiento que teníamos por el problema, se convierte en un miedo/odio/sufrimiento hacia nosotros mismos.

Empezamos a perder nuestra confianza en nuestras capacidades. Luego nos sugestionamos y nos hacemos creer a nosotros mismos que carecemos de las mismas, razón por la cual no pudimos resolver el problema. Al sugestionarnos acabamos anulando nuestra posibilidad de actuar y hacemos crecer esa desconfianza, pues al creer que no contamos con las capacidades no vamos a poder resolver o enfrentar la situación si se nos llega a presentar de nuevo. Esa desconfianza hacia nosotros mismos nos hace caer en una desesperación que muchas veces nos lleva a odiar esa parte nuestra que no pudo con la contrariedad. Posteriormente ese odio se generaliza, y no solo anulamos las cualidades que no ejercimos ante el dichoso asunto, sino que acabamos amordazando a las demás. Aclaración: dichas cualidades NO desaparecen, sino que las encerramos en una prisión de máxima seguridad, que se acaba convirtiendo a prueba de nosotros mismos. Por último, ese odio que sentimos hacia nosotros nos lleva a una terrible espiral de sufrimiento que, al ser lo más profundo del problema, es lo más difícil de resolver.

Ya que caímos en dicho sufrimiento, emprender el camino de regreso es sumamente difícil, pues todas las capacidades que podíamos haber usado para cumplir dicha meta están encerradas y censuradas en nosotros mismos. No soy psicólogo ni se completamente como salir del problema, pero lo que sí se es que es mejor evitar el problema que solucionarlo (en este caso).

No somos dioses. Somos seres imperfectos con derecho de sentir miedo; que no siempre podemos hacer frente a una situación, que muchas veces la situación nos sobrepasa. Pero lo que si podemos hacer es no dejarnos envolver por el problema. Tenemos que ser objetivos. Sí, se que es difícil, pero no imposible. Si fuera imposible ya todos estaríamos con un pedazo de plomo en la cabeza, o colgando cual títeres de nuestras lámparas.

Hay que ser racionales; enaltecer la cualidad que nos hace ser humanos y seres únicos en la Creación. Debemos tener confianza en nosotros mismos. No debemos dejarnos arrastrar. No hay que caer en la desesperación. Si no podemos con un problema, bueno, tampoco podemos volar… ¿y que por no volar nos estamos haciendo menos?

Además, si hay alguien que te está tendiendo una mano para poder salir de tus miedos y preocupaciones, bueno, sopesa que tan buena persona es y cual es la probabilidad de que te engañe. Objetividad de nuevo. Si resulta ser bueno o buena y realmente lo único que le interesa es tu felicidad, déjate ayudar y confía. No todo lo podemos hacer solos. Somos seres sociales por naturaleza, y necesitamos de los demás para poder vivir. ¿Por qué el salir de una situación como ésta va a ser la excepción?


De nuevo. NO somos dioses. En nosotros mismos no agotamos nuestra sustancia. Por lo tanto: al ser imperfectos podemos tener miedo…. Y también por ser imperfectos no todos nuestros conflictos los podemos resolver solos. Necesitamos de los demás… y para que los demás nos hagan caso y nos valoren debemos confiar en nosotros mismos primero… Aprendan a aceptar la mano amiga que se nos acerca queriendo ayudar. Se cuidan todos.








viernes, 9 de marzo de 2007

Disculpa

¡Hola gente! ¿Cómo estan vuestras amables personas? Después de recibir tantas quejas de por qué no he escrito, bueno, déjenme decirles que he tenido un mesesito bastante difícil y con bastantes crisis. ¿De dónde provinieron? Creo que de mí mismo, jaja, o de la forma en como veo la vida. No se, y realmente no me importa, porque no les he dado mucha importancia.

Les pido una disculpa, pues aunque no tengo tantos lectores, los pocos que sí visitan mi blog son una exquisita selección de personas, las mejores que he conocido a lo largo de mi vida. A ustedes les ofrezco (es cierto georptch, se ofrecen, no las pides) una disculpa.
Ahora bien, al verme incapacitado para publicar mis entradas con la frecuencia con la que me gustaría hacerlo, al momento de escribir suelo extenderme un poco. Me he dado cuenta de que no voy a escribir tan seguido como pensaba cuando abrí este blog, por lo que cuando lo haga seguramente serán entradas largas. Un favor: No sean así, leanlas aunque esten un poco extensas.

Ni se molesten en comentar esta entrada, que de maravillosa no tiene ni las comas. Tengo muchos pendientes para hoy, siendo mi único escape la visita a mi maravillosísima dama (he de luchar contra el drágon del tráfico para poder llegar a donde se encuentra). Les mando a todos un afectuoso abrazo y espero estarles ofreciendo algo de material en las siguientes horas.

sábado, 3 de febrero de 2007

At last...

Hoy no os hablaré de penas ni tristezas, de dolores ni carencias. No, hoy os hablaré a vuestras amables personas de la nueva pasión que me inflama. Este espacio está creado para ello, no sólo para las malas pasiones que, ¡Dios nos bendiga y nos guarde de ellas!, por tanto tiempo me habían atormentado.

He descubierto lo que tanto me faltaba. He encontrado a aquella persona que llegó para llenar todos mis vacíos. Sí, mis estimadísimos lectores, es la mujer que pienso amar por toda mi vida.

No tengo más que escribir, pero necesitaba expresarles mi tan grande alegría. Os mando saludos a todos, y espero que Dios os bendiga.

"Yo no creo en ningún Destino, excepto en el nuestro..."

domingo, 21 de enero de 2007

Un Consejo...

Me gusta dar consejos. A la gente le gusta que yo le de consejos. Siempre me piden consejo. Supongo que soy bueno dando consejos. A la gente le funcionan mis consejos. La gente me quiere, también, por mis consejos....Por lo tanto, soy un consejero.

Un consejero ayuda; al ayudar trata de resolver; al resolver da consuelo, el consuelo da ánimos, y los ánimos dan paz...

Soy un consejero, y me gusta serlo, pero... ¿porqué dando yo tanto consejo, cuando pido uno, casi nunca lo recibo? Y no es que sea limosnero con garrote, pero a veces es bonito recibir un consejo. Tampoco estoy pidiendo que por cada consejo que doy me tengan que dar uno (no me gusta ser un consejero soberbio)... aún así: ¡qué bonito es recibir un buen consejo de vez en cuando!

No se desanimen: nunca esperen recibir más de lo que dan, porque así se desvirtúa la labor que hacen al dar. Además, se van a llevar la desilusión de su vida... he ahí la maravilla de dar desinteresadamente: al no esperar nada a cambio, sabiendo que tienes que dar, cada vez das más gustoso.

Pero somos humanos, y como tales también tenemos defectos y necesidades... no somos indestructibles ni todopoderosos. Por eso digo que un buen consejo de vez en cuando no cae nada mal a nuestros imperfectos temperamentos.

Mmmmm. Bueno, soy un consejero, así soy y lo acepto. Y como es mi costumbre de consejero... les daré consejo: si ustedes son consejeros, prepárense, porque muy difícil va a ser que en sus vidas reciban un buen consejo. He ahí mi consejo. (Den sin esperar recibir nada a cambio, sólo así será feliz la entrega... y serán felices ustedes).

sábado, 20 de enero de 2007

Maldito chupe...


Hoy estoy triste. Acabo de regresar de la fiesta de cumpleaños de mi prima... es la 1:25 a.m. No tengo ganas de revisar el estilo, gramática u ortografía de esta entrada. Lo único que necesito es escribir algo. No se, como dije, estoy triste.

No hace mucho un amigo me dijo: "¿porqué cada vez que te veo me dices que estás triste?" La verdad, la mayoría de las veces no estoy tan triste como suelo decirle a este amigo, jaja. Pero si, soy un artista, mi temperamento es de artista, mi sensibilidad es de artista... entonces las cosas suelen afectarme más que a los demás. Pero, ¿porqué hoy estoy triste? Hace mucho que no me sentía así. Estoy en un estado de, como dicen las muchachas: "no hallarme." Amo mi carrera, sí. Amo a mi familia, sí. Amo a mis amigos, aprecio y atesoro su compañía, sí. Mas, lo digo de nuevo, hoy estoy triste. Podría decirse que tengo todo: solvencia económica, amigos, familia, cariño, gente que me quiere, que me admira, que yo admiro, soy inteligente, soy guapo (sí, y que, jeje), tengo clase, tengo cuna, tengo mundo, he viajado, tengo ropa, tengo coche, tengo que comer, tengo que beber (y no precisamente agua, jeje), tengo buenas calificaciones... en fin, tengo todo, ¿no?

¿De qué podría quejarme? Mucha gente tiene muchísimo menos que yo, la mayoría de la gente no es tan afortunada ni se encuentra en mi situación... entonces, ¿porqué estoy triste? Como le decía a un amigo hace rato: "Mañana que me hables ya voy a estar mil veces mejor, vas a ver." Siempre me pasa lo mismo...

Y sobretodo en las fiestas. ¿Qué acaso no se supone que las fiestas son para estar feliz, para divertirte? Por supuesto que yo me divierto (y muchas veces como no tienen idea), pero no se que pasa que siempre hay algo que me deprime. No se si es la música, no se si es el plan, no se si es el chupe. Pero muchas veces las fiestas me producen ese estado, sobretodo cuando regreso de ellas. No me gusta estar así, porque si me conocieran (los que no me conocen) sabrían que puedo ser la persona más feliz y con más humor que hay.

Lo peor lo peor lo peor (sí tres veces, no es que me haya equivocado) es que en el fondo si se lo que me pasa. Y es una razón que puede ser muy estúpida, sobretodo porque se la llevo diciendo a mis amigos por ya casi dos años. Tengo amor por parte de mi familia, de mis amigos y amigas y de mucha gente que a penas conozco. Pero me falta alguien que me quiera, alguien diferente a los que integran esos grupos... supongo que ya sabrán a que me refiero. Soy una persona que en verdad tiene mucha capacidad de amar, y siento que no hay nadie en quien pueda desahogar toda esa fuente que me abarrota. Extraño tener novia...

Hoy en la fiesta de mi prima me reencontré con una amiga de ella que a mi me fascinaba (aunque tiene como 8 años más que yo). La vi con su novio en una "escena" tan bonita... Ambos estaban de perfil, viéndose el uno al otro, sus caras a una distancia muy cercana... distancia que implicaba complicidad, miradas que gritaban amor, separación digna, cabezas en alto, labios en una línea sólamente rota por el espacio. En fín, amor, amor, amor. Y eso es lo que yo extraño. Esa complicidad, esa distancia que parece decir: "me alejo de tí para que me beses... persígueme hasta el fin del mundo, aunque sea sólo para cruzar nuestra mirada; te provoco, porque te amo, y quiero que me beses, y esto de hacerme el interesante es solo para que me ames más y te atrevas a juntar tu piel con mi piel, a rozar tu mano con mi mano, a unir tu boca con la mía."

¿Cursi? Sí, lo se. Pero así soy yo. Soy un romantico de la vieja escuela. Soy de los que todavía creen que el éxito de un noviazgo radica en no conocer el TODO de tu pareja; que el triunfo entre los novios es la inocencia de un beso robado, es la emoción que provoca el arreglo de tu pareja, es la ilusión de verte cada vez como si siempre fuera la primera. Soy de los pocos que creen que lo principal de tener una pareja no es tener sexo con ella... no quiero que mis relaciones se reduzcan a sexo sexo sexo. ¡No! Quiero a alguien que vea y diga ¡WOW! de aquí a que me muera; a alguien que me entienda, a alguien que entienda, alguien que siempre esté ahí para compartir penas, y también (obviamente!) alegrías. Lo que yo veo en una mujer no es el sexo que me pueda proporcionar, porque la verdad no me gustaría que a mí me redujeran sólo a eso. Yo lo que quiero es reír, comprender, llorar... y quiero que rían conmigo, me comprendan y siempre encuentren en mi un hombro.

En fin, me dispongo a dormir. Es tarde, y mañana tengo mucho que hacer. Y como dije antes, mañana me levantaré y no sentiré esta tristeza latente. Pensaré: "que tonto que me sentí así, no se siquiera por que lo hice." Pero ya vendrán otras fiestas, vendrán otras canciones, regresaré a este estado de ánimo, y me diré: "ya para que te quejas, si sabes que mañana vas a estar otra vez normal." Pero ya vendrán otras fiestas, vendrán otras canciones, regresaré a este estado de ánimo, y me diré: "ya para que te quejas, si sabes que mañana vas a estar otra vez normal." Pero ya vendrán otras fiestas, vendrán otras canciones... y hasta que no llegue ella, no estaré normal.