¡Cómo me desespera la perspectiva del día! ¡Oh, cruel efecto del tiempo libre! ¡Deficiente naturaleza de la ociosidad! Parafraseo a Ce ("Viaje al fondo de uno mismo"): Vacaciones, ¿infierno o paraíso? De verdad, levantarme, tomarme un café, mis habituales dos cigarros que lo acompañan (no menos, a veces más), bañarme, vestirme... ya estoy listo; último paso, sí, último: comer. Perooooo... ¿y después de comer qué? Quedan horas y horas. ¿Qué haré hasta las tres de la mañana, mi hora habitual de sueño en vacaciones? Siempre acabo haciendo algo, leer, ver una película, lanzarme a algún lugar, ayudar con mis obligaciones familiares (¿me queda de otra?). Pero todo eso lo acabo haciendo, aunque lo disfrute, a falta de una mejor decisión para determinar mi acción en la jornada.
No es depresión. No es falta de cosas que hacer. Simplemente es tener demasiado que hacer y a la vez no saber escoger actividad. ¿Mi lista de actividades en vacaciones? ¿Accomplished? ¡¡¡¡Por supuesto que no!!!! Realmente, ¿alguien la cumple? Será ese ser muy organizado que todos conocemos, pero tampoco creo que ellos lo consigan.
¿Qué voy a hacer? ¿Cuánto queda del día? ¿Iré a tal lugar? ¿Haré tal cosa? Siempre la respuesta es no: me da flojera salir de la flojera, del aburrimiento. Ya se, ya se... ¿Ejercicio? ¡Nooooo! No es la solución para alguien como yo. ¿Vencerme a mi mismo? Pues les tendré que decir que tengo mejores cosas por las cuales vencerme. Aunque feliz, mi vida como la de todos, tiene peripecias, muchas. Aún así soy feliz, porque me gusta salir triunfante de esas peripecias, venciéndome siempre a mí mismo. Esa es la clave para la felicidad.
Como siempre, me alejo del tema principal, y a la vez no. ¿Qué hago para no aburrirme? Vencerme a mi mismo. Pero que díficil es hacerlo. Bien, pues por algo se tiene que empezar. Como ahorita... me venceré a mi mismo, terminaré esta entrada y me iré a vestir, esperando la comida y después enfrentar el día... y mi falta de capacidad para determinar mis actividades en él. ¡Qué fácil es que te digan lo que tienes que hacer! Por eso extraño la escuela, porque me mantiene ocupado. Me dicen todos mis amigos: "tu problema es que piensas mucho las cosas." Y lo se, cómo de que no. Pero así soy, por eso se me hace tan difícil, mejor dicho, trabajoso, decidir lo que voy a hacer.
Señores, me despido. Sin saber todavía lo que voy a hacer. Bañarme, comer, esperar. ¡¡¡Ciao!!!
¡¡¡Bienvenidos!!!
Gracias por tomarse la molestia de comentar. Un saludo a todos.
miércoles, 11 de julio de 2007
Imaginaria... y el vino.
Me duele bastante la cabeza. Tres botellas de vino, no sólo me las tomé yo. "Will you still love me tomorrow." Que bonita canción oigo... bellísima. Excelente música, excelente letra... originalmente la cantaba Carole King... ahora la canta nuestra novísima Amy Winehouse (si, a ver, demándenme por usar sus nombres!!!! Sólo las estoy elogiando!).
Amor, amor, amor... ¿Dónde está? Primero en uno mismo. Si uno no está bien con uno mismo nunca va a poder dar amor a alguien mas... ¿Explicación? No me pidan ahorita más, pues aunque tengo mis puntos de vista, el vino no me ayuda. Ya no lo busco, sino que quiero encontrarlo así, espontáneamente. Aún así lo deseo, mucho. Te quiero, ¡oh ser imaginario!, o ser que algún día te convertirás en mi esposa.
Ni de chiste mi mejor entrada, ni de chiste mi mayor concentración (coordinación?). Te amo amor, a ti entrego mi vida, hasta que me traigas a aquella concreción que será Aquella que me amará hasta el fin de mi vida, o hasta el fin de la suya. No te busco, pero te ansío. ¿Diferencia? Sutil pero existente. No urgido, pero demandante. ¿Me amo a mi mismo? Ahora si, por primera vez. ¿Te amo, amor? Si, también, aunque no te conozco completamente todavía. ¿Te amo a ti, ser imaginario, potencial concresión del amor de mi via? También, aunque no te conozco... pero se que ahí, por algún lugar del mundo, estás. Rezo por encontrarte... Y esta pía actitud mía espero que la compartas tú. Quiero que justamente tú estés rezando también por encontrarme, como yo lo hago por encontrate. Te amo sin saber quien eres. "Enamorarme del amor," sí, lo admito. Lo estoy, pero sólo porque se que algún día se convertirá en alguien en específico. Y aunque no me urge, te pregunto: ¿no podrías llegar ya a mi vida?
Jejeje. Saludos personas!!!! Un abrazo a todos!!!! Que viva el vino, el amor, la poesía y la música. ¡Qué vivas tú, oh preciosísima mujer que me esperas en algun lugar! Sábete que yo también te espero con todas mis ansias... Hasta el día que nos encontremos... ¡Adiós!
Amor, amor, amor... ¿Dónde está? Primero en uno mismo. Si uno no está bien con uno mismo nunca va a poder dar amor a alguien mas... ¿Explicación? No me pidan ahorita más, pues aunque tengo mis puntos de vista, el vino no me ayuda. Ya no lo busco, sino que quiero encontrarlo así, espontáneamente. Aún así lo deseo, mucho. Te quiero, ¡oh ser imaginario!, o ser que algún día te convertirás en mi esposa.
Ni de chiste mi mejor entrada, ni de chiste mi mayor concentración (coordinación?). Te amo amor, a ti entrego mi vida, hasta que me traigas a aquella concreción que será Aquella que me amará hasta el fin de mi vida, o hasta el fin de la suya. No te busco, pero te ansío. ¿Diferencia? Sutil pero existente. No urgido, pero demandante. ¿Me amo a mi mismo? Ahora si, por primera vez. ¿Te amo, amor? Si, también, aunque no te conozco completamente todavía. ¿Te amo a ti, ser imaginario, potencial concresión del amor de mi via? También, aunque no te conozco... pero se que ahí, por algún lugar del mundo, estás. Rezo por encontrarte... Y esta pía actitud mía espero que la compartas tú. Quiero que justamente tú estés rezando también por encontrarme, como yo lo hago por encontrate. Te amo sin saber quien eres. "Enamorarme del amor," sí, lo admito. Lo estoy, pero sólo porque se que algún día se convertirá en alguien en específico. Y aunque no me urge, te pregunto: ¿no podrías llegar ya a mi vida?
Jejeje. Saludos personas!!!! Un abrazo a todos!!!! Que viva el vino, el amor, la poesía y la música. ¡Qué vivas tú, oh preciosísima mujer que me esperas en algun lugar! Sábete que yo también te espero con todas mis ansias... Hasta el día que nos encontremos... ¡Adiós!
domingo, 8 de julio de 2007
miércoles, 4 de julio de 2007
Sueños III
Sigo con esto de los sueños, jaja. Tratando de dilucidar si vale la pena seguir soñando con imposibles o si es mejor "salir adelante," por fin llego a la conclusión de que no van peleados. Aunque parezca así, ambos factores no son excluyentes. Que los sueños se conviertan en motores, que las ilusiones se conviertan en "recuerdos." Y pongo recuerdos entre comillas porque en sí no son verdaderos recuerdos... a lo que me refiero es que hay que vivir las ilusiones y los sueños como motores o como recuerdos... Hay que vivirlos de forma que nos hagan salir adelante, crear, construir y sino logran esto entonces tratarlos como una experiencia enriquecedora, que hace amplia nuestra cosmovisión y nos hace ser seres humanos más completos ( ≈ recuerdos... o sea, pseudo-recuerdos... porque estas ilusiones las encausaremos de la misma forma que lo hacemos con los recuerdos).
En fin, creo que ya expresé mi punto. Por último pongo lo siguiente y me despido de ustedes.
Y no quiero tirar mis recuerdos pues:
¿que seríamos nosotros sin ellos?
Sólo una parte del presente vacío,
Simplemente un segundo más en el tiempo.
lunes, 25 de junio de 2007
Sueños II
¿Qué rápido escribí, no? jajajajajaj. Anyway... Castillos en el aire. Bueno, pues me di cuenta de que ya no eres más mi castillo, sino que eres alguien que forma parte de mi realidad, aunque sea como un recuerdo. Aún así, te tengo muy presente y te quiero decir que te quiero en verdad. Es un gustazo que formes parte de mi bagaje existencial. Mil suerte en todo lo que hagas y sabes que te lo digo con el corazón en la mano. Si yo quiero a alguien a ese alguien lo quiero bien, sin orgullos estúpidos ni venganzas idiotas: que te vaya hyper bien en todo y nos seguiremos encontrando, aunque ya no sea para completar una ilusión.
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
domingo, 24 de junio de 2007
Sueños
¿Tenerlos? Por supuesto que es válido. Pero, ¿qué tan buenos son?
Tener un sueño puede ser bueno, pero también es un arma de doble filo. TE puede llevar a aferrarte a deseos y recuerdos, evitando así que construyas tu futuro.
Todos somos susceptibles a caer en esta trampa... Yo creo que caí pero no me arrepiento. ¿Doloroso? Por supuesto, pues con los sueños construyes castillos en el aire, que cuando ves que no concuerdan con la realidad se derrumban. El problema es que esos castillos están muchísimas veces construidos con tu integridad emocional, tu felicidad, tus anhelos.... y cuando se caen todo eso también.
Te extrañé, se que te amo. Todavía no quiero derrumbar mis castillos ni quemar mis barcos, pero no se si de verdad valga la pena mantenerlos en pie. ¿Miedo? No creo. Yo lo llamaría autoprotección. Pase lo que pase nunca te voy a olvidar. Tu eres mi castillo más grande y por más que quiera nunca te derrumbarás por completo.
Tener un sueño puede ser bueno, pero también es un arma de doble filo. TE puede llevar a aferrarte a deseos y recuerdos, evitando así que construyas tu futuro.
Todos somos susceptibles a caer en esta trampa... Yo creo que caí pero no me arrepiento. ¿Doloroso? Por supuesto, pues con los sueños construyes castillos en el aire, que cuando ves que no concuerdan con la realidad se derrumban. El problema es que esos castillos están muchísimas veces construidos con tu integridad emocional, tu felicidad, tus anhelos.... y cuando se caen todo eso también.
Te extrañé, se que te amo. Todavía no quiero derrumbar mis castillos ni quemar mis barcos, pero no se si de verdad valga la pena mantenerlos en pie. ¿Miedo? No creo. Yo lo llamaría autoprotección. Pase lo que pase nunca te voy a olvidar. Tu eres mi castillo más grande y por más que quiera nunca te derrumbarás por completo.
domingo, 29 de abril de 2007
Nosotros...
Que tranquilo día, aunque esta tranquilidad llegue a angustiarme. Tengo como una inercia por el trabajo. Últimamente no puedo estar tranquilo porque siempre siento que tengo algo que hacer, y es que si me "tranquilizo" siento que voy a fallar en "aquello" que tenía que hacer (aunque realmente no exista ese algo). Jaja. Es un estado raro. Pero bueno, ahorita realmente no tengo nada que hacer, salvo estudiar un poco para el examen de Derecho Romano II que tengo hasta el jueves...
Por otro lado hoy está nublado, sin lluvia por el momento. Este tipo de días me provoca un sentimiento raro. Estar en mi casa, sin nada determinado que hacer. El estar en unos comodos pants, con el olor a comida por toda la casa, el vapor que sale de la cocina por el hervor del agua, las ventanas empañadas, un cigarro, una coca, un quesito con un buen pan de hierbas de olor... "Nosotros que nos queremos tanto debemos separarnos, no me preguntes más..." Melancolía. Nostalgia. El pasado, el presente. Estas nubes, grises, plomizas. Luz pesada, filtrada, como de tristeza. Un no saber que hacer y un estar haciendo algo, cualquier cosa. En estos días todo da igual. El tiempo se paraliza, no hay medición, solo un interminable repique de un segundero sin sentido. Detenimiento. Inmovilidad. ¿Dinamismo? También, ya que este tipo de días son los ideales para juntar el pasado con el presente. La inmovilidad de nuestro presente es perfecta, estática... "Nosotros que nos queremos tanto..." Con este día como está suena tan presente... pero ni siquiera presente. Suena igual de estática. Un sonido quieto, detenido en el espacio, sin tiempo alguno. Eso es el reflejo de lo que siento. Como si todos los momentos de mi vida estuvieran presentes en este momento. Todas mis etapas, todos mis tiempos, todos mis sentimientos. Y a la vez no están ahí, pues pertenecen al pasado. ¿Estoy yo aquí realmente? No se. Se que estoy sentado en el comedor, escribiendo, que yo estoy escribiendo. "Cogito ergo sum." Es la única razón por la que creo que en este momento existo. Todo pasa a mi alrededor con inusual sutileza, silencioso todo... la música suena y no suena. Los olores vienen, están... y no están. Mis pensamientos paralizados y a la vez engarzándose con una libertad impresionante, en un espacio sin límites, sin tiempo. De nuevo, perfecta sincronización presente-pasado. El Sol no se ve, está tras una cortina de tedio... no vemos su movimiento, no somos conscientes, perdemos conciencia, está detenida, no hay acción trascendente. ¿No? ¿Qué hay? No hay. Mi acción no tiene acción. Todo es lo mismo. Música, comida, olor, cigarro, vapor, nubes, tristeza, tedio, presente, pasado, melancolía, nostalgia, parálisis, detenimiento... Todo esto mezclado en un momento indeterminado, un momento que no es momento, un momento enorme y a la vez ningún momento. Mis potencias se potencian. Siento que podría estar haciendo cualquier otra cosa, cualquier cosa, todo. A la vez no me muevo, no hay tiempo y no tengo limites. ¿Por qué no me muevo? Porque no quiero. Contradicción, sólo yo la entiendo. Quiero, voluntad, conciencia. ¿No que no había? No se, en verdad no se. No pienso. Sólamente siento. ¿Y mi voluntad? ¿Y mis actos? Aquí esta todo, en mi espacio que hoy dejó de ser espacio y que volverá a ser espacio pero no ahora.
Suena el teléfono. Perfecta concentración rota. Perfecta sincronización de todo y de nada, destrozada. Adiós al sentimiento. ¡Bienvenido a la realidad! Demonios, que tristeza. Ya tengo algo que hacer. ¿Qué? No les diré, es algo demasiado doméstico para resultar interesante. Me tengo que parar de la silla. Actúo. Mi difuminación espacial se concreta de nuevo. Mesa, sillas, jarrón, trinchador, tapete, escaleras, alfombra. ¿Melancolía? Sigue ahí, pero ya la se, la tiento, la asimilo. Me siento de nuevo, prendo un cigarro. ¿Recupar lo perdido? No se puede. Ya no hay paralisis temporal. Vuelve a transcurrir todo, con desesperante pesadez. Las nubes igual de implacables. Un poco de lluvia. Se rompió la magia de la tristeza meteorológica. Ahora las nubes lloran. ¿Para qué? ¿Qué acaso no estábamos lo suficientemente a gusto como estábamos? Maldita llovizna, por más mínima que seas rompiste el encanto. Imprudente. Desconsiderada. Egoísta. Realmente, ¿para qué me haces ir a meter la ropa, siendo aquella una tarea tan doméstica como para describirla aquí?
Por otro lado hoy está nublado, sin lluvia por el momento. Este tipo de días me provoca un sentimiento raro. Estar en mi casa, sin nada determinado que hacer. El estar en unos comodos pants, con el olor a comida por toda la casa, el vapor que sale de la cocina por el hervor del agua, las ventanas empañadas, un cigarro, una coca, un quesito con un buen pan de hierbas de olor... "Nosotros que nos queremos tanto debemos separarnos, no me preguntes más..." Melancolía. Nostalgia. El pasado, el presente. Estas nubes, grises, plomizas. Luz pesada, filtrada, como de tristeza. Un no saber que hacer y un estar haciendo algo, cualquier cosa. En estos días todo da igual. El tiempo se paraliza, no hay medición, solo un interminable repique de un segundero sin sentido. Detenimiento. Inmovilidad. ¿Dinamismo? También, ya que este tipo de días son los ideales para juntar el pasado con el presente. La inmovilidad de nuestro presente es perfecta, estática... "Nosotros que nos queremos tanto..." Con este día como está suena tan presente... pero ni siquiera presente. Suena igual de estática. Un sonido quieto, detenido en el espacio, sin tiempo alguno. Eso es el reflejo de lo que siento. Como si todos los momentos de mi vida estuvieran presentes en este momento. Todas mis etapas, todos mis tiempos, todos mis sentimientos. Y a la vez no están ahí, pues pertenecen al pasado. ¿Estoy yo aquí realmente? No se. Se que estoy sentado en el comedor, escribiendo, que yo estoy escribiendo. "Cogito ergo sum." Es la única razón por la que creo que en este momento existo. Todo pasa a mi alrededor con inusual sutileza, silencioso todo... la música suena y no suena. Los olores vienen, están... y no están. Mis pensamientos paralizados y a la vez engarzándose con una libertad impresionante, en un espacio sin límites, sin tiempo. De nuevo, perfecta sincronización presente-pasado. El Sol no se ve, está tras una cortina de tedio... no vemos su movimiento, no somos conscientes, perdemos conciencia, está detenida, no hay acción trascendente. ¿No? ¿Qué hay? No hay. Mi acción no tiene acción. Todo es lo mismo. Música, comida, olor, cigarro, vapor, nubes, tristeza, tedio, presente, pasado, melancolía, nostalgia, parálisis, detenimiento... Todo esto mezclado en un momento indeterminado, un momento que no es momento, un momento enorme y a la vez ningún momento. Mis potencias se potencian. Siento que podría estar haciendo cualquier otra cosa, cualquier cosa, todo. A la vez no me muevo, no hay tiempo y no tengo limites. ¿Por qué no me muevo? Porque no quiero. Contradicción, sólo yo la entiendo. Quiero, voluntad, conciencia. ¿No que no había? No se, en verdad no se. No pienso. Sólamente siento. ¿Y mi voluntad? ¿Y mis actos? Aquí esta todo, en mi espacio que hoy dejó de ser espacio y que volverá a ser espacio pero no ahora.
Suena el teléfono. Perfecta concentración rota. Perfecta sincronización de todo y de nada, destrozada. Adiós al sentimiento. ¡Bienvenido a la realidad! Demonios, que tristeza. Ya tengo algo que hacer. ¿Qué? No les diré, es algo demasiado doméstico para resultar interesante. Me tengo que parar de la silla. Actúo. Mi difuminación espacial se concreta de nuevo. Mesa, sillas, jarrón, trinchador, tapete, escaleras, alfombra. ¿Melancolía? Sigue ahí, pero ya la se, la tiento, la asimilo. Me siento de nuevo, prendo un cigarro. ¿Recupar lo perdido? No se puede. Ya no hay paralisis temporal. Vuelve a transcurrir todo, con desesperante pesadez. Las nubes igual de implacables. Un poco de lluvia. Se rompió la magia de la tristeza meteorológica. Ahora las nubes lloran. ¿Para qué? ¿Qué acaso no estábamos lo suficientemente a gusto como estábamos? Maldita llovizna, por más mínima que seas rompiste el encanto. Imprudente. Desconsiderada. Egoísta. Realmente, ¿para qué me haces ir a meter la ropa, siendo aquella una tarea tan doméstica como para describirla aquí?
viernes, 20 de abril de 2007
Hello there!!!!
Como estan gente! Ya se, ya se... "por qué ya no escribes en tu blog????" ps porq me han pasado muchas cosas, entre ellas que corté con mi novia. La neta estuve hyper triste, no tnen idea cuanto, porque despues de construir ilusiones y q se te caigan, ps es algo muy duro, no? Bueno, ese es el chiste. Les mando un abrazo gente!!!!!!!!
Por cierto, hay una persona a la que amo, y llevo amando por mucho tiempo pero no me había dado cuenta de cuanto, jajajaj. Bueno gente, no quieran saber qn es porq no les voy a decir. It's my own personal secret! jajaja. se cuidan .bye!!!!
Por cierto, hay una persona a la que amo, y llevo amando por mucho tiempo pero no me había dado cuenta de cuanto, jajajaj. Bueno gente, no quieran saber qn es porq no les voy a decir. It's my own personal secret! jajaja. se cuidan .bye!!!!
lunes, 12 de marzo de 2007
Coraza
Por más problemas que hayamos tenido en nuestras vidas... por más fuertes que hayan sido... por más que nos hayan lastimado... no podemos convertirnos en fortalezas inexpugnables para los demás. No todo el mundo es malo. Hay más bien que mal, y nuestra misión como seres en parte divinos y en parte sociales (humanos) es sabes reconocer el bien en la gente y saber aceptar a aquella persona que se nos acerque con el fin de hacernos felices, de transmitirnos su bondad. Gracias a quien lo hace porque se que muchas veces yo también me pongo una coraza dura de atravesar... gracias a los que lo han sabido hacer. Obligación es para quien teme hacerlo abrir una ventana a través de la cual los seres amados podamos disfrutar de la compañía de su persona en los castillo de su morada interior.
El miedo y la inseguridad
Todo empezó el pasado dos de marzo, el día en que cumplía un mes con mi amadísima novia. Para celebrar fuimos a un restaurante de sushi, de esos que tienen la barrita que se mueve con los platillos para que de ahí escojas. Bueno, el chiste del asunto es que entre el alga, el arroz y la salsa de soya, mi novia y yo empezamos a discutir un tema bastante interesante… y que me dejó pensando mucho: el miedo.
Primero, ¿qué es el miedo? ¿A qué le podemos tener miedo? El miedo, para mí, es una situación de desconfianza. Y desconfianza no sólo en otras personas o situaciones externas, sino también la desconfianza que podemos tener hacia nosotros mismos. Desconfianza a nuestras capacidades, a nuestros dones, a nuestras cualidades… desconfianza a nuestra dignidad, desconfianza a nuestro ser.
Ahora bien, también podemos preguntarnos: ¿qué es la desconfianza? La desconfianza es el creer/saber que no podemos frente a una situación que se nos presenta, amenazadora. Y así, ligando ideas, podemos decir que el miedo empieza por el no poder controlar situaciones EXTERNAS. Y al no poder hacerlo, nos entra un sentimiento de repele hacia dicha circunstancia, lo cual nos hace evitarla en un futuro, a toda costa.
El problema viene cuando tendemos a generalizar el asunto. Realmente, el no poderle haber hecho frente a esa situación… ¿proviene de nuestras naturales incapacidades o de la naturaleza misma del hecho? Esta diferencia es sumamente importante, porque al distinguir la naturaleza del conflicto podremos ver a quien atribuirle la culpa del miedo.
Así es como yo veo el problema: no le podemos hacer frente a un asunto; luego, nos provoca miedo volverlo a enfrentar; el miedo es la desconfianza; esa desconfianza empieza hacia el mismo hecho (que se nos presenta como un terrible monstruo); después, esa desconfianza se vuelve repudio hacia la situación; por último, ese repudio se transforma en un sufrimiento constante.
Quisiera retomar una frase que emplea el excelentísimo maestro Yoda para así poder seguir con mi explicación. “Fear leads to anger, anger leads to hate, hate…leads to suffering.” Con este preámbulo podré expresar mi concepción sobre la doble dimensión del miedo.
Esta triada (miedo, odio, sufrimiento) no es sólo en cuanto a los hechos. Lo terrible del caso es que también se nos puede aplicar a nosotros. El tenerle aversión a una situación que nos provocó miedo acaba mellando también nuestra personalidad. Al sentirnos incapaces de enfrentar un problema por el miedo que nos causa, empezamos a sentir miedo hacia nosotros mismos; miedo entendido como desconfianza. Y como todo, esto no es un proceso inmediato, sino que es paulatino y la mayoría de las veces (hasta que ya es muy tarde) imperceptible.
Esta desconfianza se torna en una profunda inseguridad. ¿Por qué? Porque nos acabamos echando inconscientemente la culpa del problema, no porque nosotros seamos la causa (a veces sí), sino porque no fuimos lo suficientemente “buenos” como para resolverlo. Así, el miedo/odio/sufrimiento que teníamos por el problema, se convierte en un miedo/odio/sufrimiento hacia nosotros mismos.
Empezamos a perder nuestra confianza en nuestras capacidades. Luego nos sugestionamos y nos hacemos creer a nosotros mismos que carecemos de las mismas, razón por la cual no pudimos resolver el problema. Al sugestionarnos acabamos anulando nuestra posibilidad de actuar y hacemos crecer esa desconfianza, pues al creer que no contamos con las capacidades no vamos a poder resolver o enfrentar la situación si se nos llega a presentar de nuevo. Esa desconfianza hacia nosotros mismos nos hace caer en una desesperación que muchas veces nos lleva a odiar esa parte nuestra que no pudo con la contrariedad. Posteriormente ese odio se generaliza, y no solo anulamos las cualidades que no ejercimos ante el dichoso asunto, sino que acabamos amordazando a las demás. Aclaración: dichas cualidades NO desaparecen, sino que las encerramos en una prisión de máxima seguridad, que se acaba convirtiendo a prueba de nosotros mismos. Por último, ese odio que sentimos hacia nosotros nos lleva a una terrible espiral de sufrimiento que, al ser lo más profundo del problema, es lo más difícil de resolver.
Ya que caímos en dicho sufrimiento, emprender el camino de regreso es sumamente difícil, pues todas las capacidades que podíamos haber usado para cumplir dicha meta están encerradas y censuradas en nosotros mismos. No soy psicólogo ni se completamente como salir del problema, pero lo que sí se es que es mejor evitar el problema que solucionarlo (en este caso).
No somos dioses. Somos seres imperfectos con derecho de sentir miedo; que no siempre podemos hacer frente a una situación, que muchas veces la situación nos sobrepasa. Pero lo que si podemos hacer es no dejarnos envolver por el problema. Tenemos que ser objetivos. Sí, se que es difícil, pero no imposible. Si fuera imposible ya todos estaríamos con un pedazo de plomo en la cabeza, o colgando cual títeres de nuestras lámparas.
Hay que ser racionales; enaltecer la cualidad que nos hace ser humanos y seres únicos en la Creación. Debemos tener confianza en nosotros mismos. No debemos dejarnos arrastrar. No hay que caer en la desesperación. Si no podemos con un problema, bueno, tampoco podemos volar… ¿y que por no volar nos estamos haciendo menos?
Además, si hay alguien que te está tendiendo una mano para poder salir de tus miedos y preocupaciones, bueno, sopesa que tan buena persona es y cual es la probabilidad de que te engañe. Objetividad de nuevo. Si resulta ser bueno o buena y realmente lo único que le interesa es tu felicidad, déjate ayudar y confía. No todo lo podemos hacer solos. Somos seres sociales por naturaleza, y necesitamos de los demás para poder vivir. ¿Por qué el salir de una situación como ésta va a ser la excepción?
De nuevo. NO somos dioses. En nosotros mismos no agotamos nuestra sustancia. Por lo tanto: al ser imperfectos podemos tener miedo…. Y también por ser imperfectos no todos nuestros conflictos los podemos resolver solos. Necesitamos de los demás… y para que los demás nos hagan caso y nos valoren debemos confiar en nosotros mismos primero… Aprendan a aceptar la mano amiga que se nos acerca queriendo ayudar. Se cuidan todos.
Primero, ¿qué es el miedo? ¿A qué le podemos tener miedo? El miedo, para mí, es una situación de desconfianza. Y desconfianza no sólo en otras personas o situaciones externas, sino también la desconfianza que podemos tener hacia nosotros mismos. Desconfianza a nuestras capacidades, a nuestros dones, a nuestras cualidades… desconfianza a nuestra dignidad, desconfianza a nuestro ser.
Ahora bien, también podemos preguntarnos: ¿qué es la desconfianza? La desconfianza es el creer/saber que no podemos frente a una situación que se nos presenta, amenazadora. Y así, ligando ideas, podemos decir que el miedo empieza por el no poder controlar situaciones EXTERNAS. Y al no poder hacerlo, nos entra un sentimiento de repele hacia dicha circunstancia, lo cual nos hace evitarla en un futuro, a toda costa.
El problema viene cuando tendemos a generalizar el asunto. Realmente, el no poderle haber hecho frente a esa situación… ¿proviene de nuestras naturales incapacidades o de la naturaleza misma del hecho? Esta diferencia es sumamente importante, porque al distinguir la naturaleza del conflicto podremos ver a quien atribuirle la culpa del miedo.
Así es como yo veo el problema: no le podemos hacer frente a un asunto; luego, nos provoca miedo volverlo a enfrentar; el miedo es la desconfianza; esa desconfianza empieza hacia el mismo hecho (que se nos presenta como un terrible monstruo); después, esa desconfianza se vuelve repudio hacia la situación; por último, ese repudio se transforma en un sufrimiento constante.
Quisiera retomar una frase que emplea el excelentísimo maestro Yoda para así poder seguir con mi explicación. “Fear leads to anger, anger leads to hate, hate…leads to suffering.” Con este preámbulo podré expresar mi concepción sobre la doble dimensión del miedo.
Esta triada (miedo, odio, sufrimiento) no es sólo en cuanto a los hechos. Lo terrible del caso es que también se nos puede aplicar a nosotros. El tenerle aversión a una situación que nos provocó miedo acaba mellando también nuestra personalidad. Al sentirnos incapaces de enfrentar un problema por el miedo que nos causa, empezamos a sentir miedo hacia nosotros mismos; miedo entendido como desconfianza. Y como todo, esto no es un proceso inmediato, sino que es paulatino y la mayoría de las veces (hasta que ya es muy tarde) imperceptible.
Esta desconfianza se torna en una profunda inseguridad. ¿Por qué? Porque nos acabamos echando inconscientemente la culpa del problema, no porque nosotros seamos la causa (a veces sí), sino porque no fuimos lo suficientemente “buenos” como para resolverlo. Así, el miedo/odio/sufrimiento que teníamos por el problema, se convierte en un miedo/odio/sufrimiento hacia nosotros mismos.
Empezamos a perder nuestra confianza en nuestras capacidades. Luego nos sugestionamos y nos hacemos creer a nosotros mismos que carecemos de las mismas, razón por la cual no pudimos resolver el problema. Al sugestionarnos acabamos anulando nuestra posibilidad de actuar y hacemos crecer esa desconfianza, pues al creer que no contamos con las capacidades no vamos a poder resolver o enfrentar la situación si se nos llega a presentar de nuevo. Esa desconfianza hacia nosotros mismos nos hace caer en una desesperación que muchas veces nos lleva a odiar esa parte nuestra que no pudo con la contrariedad. Posteriormente ese odio se generaliza, y no solo anulamos las cualidades que no ejercimos ante el dichoso asunto, sino que acabamos amordazando a las demás. Aclaración: dichas cualidades NO desaparecen, sino que las encerramos en una prisión de máxima seguridad, que se acaba convirtiendo a prueba de nosotros mismos. Por último, ese odio que sentimos hacia nosotros nos lleva a una terrible espiral de sufrimiento que, al ser lo más profundo del problema, es lo más difícil de resolver.
Ya que caímos en dicho sufrimiento, emprender el camino de regreso es sumamente difícil, pues todas las capacidades que podíamos haber usado para cumplir dicha meta están encerradas y censuradas en nosotros mismos. No soy psicólogo ni se completamente como salir del problema, pero lo que sí se es que es mejor evitar el problema que solucionarlo (en este caso).
No somos dioses. Somos seres imperfectos con derecho de sentir miedo; que no siempre podemos hacer frente a una situación, que muchas veces la situación nos sobrepasa. Pero lo que si podemos hacer es no dejarnos envolver por el problema. Tenemos que ser objetivos. Sí, se que es difícil, pero no imposible. Si fuera imposible ya todos estaríamos con un pedazo de plomo en la cabeza, o colgando cual títeres de nuestras lámparas.
Hay que ser racionales; enaltecer la cualidad que nos hace ser humanos y seres únicos en la Creación. Debemos tener confianza en nosotros mismos. No debemos dejarnos arrastrar. No hay que caer en la desesperación. Si no podemos con un problema, bueno, tampoco podemos volar… ¿y que por no volar nos estamos haciendo menos?
Además, si hay alguien que te está tendiendo una mano para poder salir de tus miedos y preocupaciones, bueno, sopesa que tan buena persona es y cual es la probabilidad de que te engañe. Objetividad de nuevo. Si resulta ser bueno o buena y realmente lo único que le interesa es tu felicidad, déjate ayudar y confía. No todo lo podemos hacer solos. Somos seres sociales por naturaleza, y necesitamos de los demás para poder vivir. ¿Por qué el salir de una situación como ésta va a ser la excepción?
De nuevo. NO somos dioses. En nosotros mismos no agotamos nuestra sustancia. Por lo tanto: al ser imperfectos podemos tener miedo…. Y también por ser imperfectos no todos nuestros conflictos los podemos resolver solos. Necesitamos de los demás… y para que los demás nos hagan caso y nos valoren debemos confiar en nosotros mismos primero… Aprendan a aceptar la mano amiga que se nos acerca queriendo ayudar. Se cuidan todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

